
Nombre: Octavia Blake
Apodo: Syra
Edad: 16 años
Altura: 1'65
Raza: Banshee
FC: Marie Avgeropoulos
Cada familia tiene una buena historia como asentamiento, con sus disputas y malentendidos y hazañas dignas de ser contadas y que prevalezcan durante generaciones. Y los Blake, en ese aspecto, no eran diferentes a los demás.
La familia Blake, durante años, se había dedicado a entrenar a los miembros más jóvenes para que así, en un futuro, pudieran enfrentarse al mismo demonio si era necesario y no les faltasen recursos.
Pocos sabían los motivos que les habían llevado a hacer tal cosas, ni sus orígenes… Era una historia bastante antigua de la que muchos detalles se habían perdido con el tiempo.
Octavia Blake era la hija pequeña de esa conocida familia de cazadores. Y su infancia distaba mucho a la que habían podido tener otros niños de su edad. En lugar de jugar con otros niños, entrenaba y se preparaba para ser quien estaba destinada a ser.
Llegaría un día en el que su hermano mayor Bellamy, lideraría aquel ejército de cazadores y ella estaría a su lado, luchando codo con codo contra criaturas que solo se mencionan en cuentos de terror. Ese era su destino y lo había aceptado gustosa.
Había un licántropo que estaba tratando de crear una manada y con sus mordidas ya había terminado con la vida de bastantes personas. Aquello le hizo el principal objetivo de la familia.
Bellamy había tenido que enfrentarse al alfa, luchó con todas sus fuerzas pero no fue suficiente ya que todo lo que consiguió fue hacerle unos pocos rasguños al licántropo. Y su recompensa fue un mordisco por parte de la criatura, cambiando desde ese instante su vida. Si era suficientemente fuerte viviría, si, pero lo haría como hombre lobo. De lo contrario terminaría en un bonito agujero bajo tierra. Se encargó que nadie en la familia supiese qué había ocurrido.
Visto el fracaso del primogénito, la misión seguía adelante y ello llevó a Octavia a perseguir a la criatura, del mismo modo que había hecho su hermano hacía unas semanas atrás.
Tenía las armas, el valor, la convicción…. Y cuando se vio frente a ese alfa acompañado de su hermano, todo su mundo se vino abajo.
Ambos hermanos se enfrentaron en una lucha digna de los héroes y dioses de la antigua grecia. Pero por más que se repetía que debía terminar con él, no podía hacerlo. No podía segar la vida de la única persona que quería.
Ambos hermanos terminaron uniendo fuerzas y vencieron al enemigo inicial; el alfa. Y esa misma noche, huyeron de ese pueblo. No podían quedarse allí o Bellamy sería otra de las presas de los cazadores. Del mismo modo, al abandonarles sin más serían considerados unos traidores. No quedaba nada allí para ellos.
Su vida empezaba de cero y solo se tenían el uno a la otra, pero poco más necesitaban. Eran conscientes que las cosas no serían fáciles para ellos, pero no imaginaban cuan complicadas se podían llegar a poner. Aunque aquello lo descubrirían en la siguiente luna llena, momento en el que Bellamy no podría controlar su transformación.
Habían tomado medidas, Octavia le había encadenado y encerrado, pero no contaba con el detalle que al matar al alfa, él era el líder ahora. Un líder sin manada, descontrolado por la luna llena. Que no dudó en morder a atacar con fiereza a su hermana, dejándola en un punto peligroso entre el mundo de los vivos y el de los muertos.
La vida de ambos hermanos había cambiado por completo, del mismo modo que lo hacía su hogar. No permanecían durante mucho tiempo en el mismo lugar y trataban de pasar desapercibidos.
Bellamy, poco a poco, había creado una manada. Y Octavia, que había renunciado a ese nombre por completo, dejando atrás esa parte de su vida como cazadora, había conseguido una familia. Ella era diferente, no se transformaba con las lunas llenas, pero había empezado a percibir y ver cosas. Aún no había descubierto cómo controlar aquello, pero junto a su nueva familia lo conseguirían.
Cuanto mayor era el número de betas que tenía el Blake, más llamaban la atención y eso les convirtió en un blanco fácil. Su antigua familia, aquellos que les habían educado y enseñado, ahora querían verles muertos y por ello el alfa dio la órden de separarse. No quería perder a más gente. No quería perder más vidas.
Así fue como ambos hermanos se instalaron en Beacon Hills, algo que no sabían explicar parecía haber guiado sus pasos. Un lugar extraño que irradiaba lo paranormal en cada una de las calles que lo formaban.
Aparentando normalidad, mientras esperaban volver a reunirse con los suyos.

La maldición del cazador
Toda costumbre y toda tradición tiene una base. Y los orígenes de los cazadores Blake, no eran una excepción.
Siempre habían sido grandes guerreros en tiempos de oscuridad. Pero no siempre habían batallado por causas nobles y aquello les llevó, hacía muchos años, a que una hechicera maldijera la línea de sangre Blake.
Esa maldición estaba latente y nadie fue consciente de ella, hasta que ya era demasiado tarde.
Contaba una antigua leyenda que se había perdido entre el tiempo y el viento, que en uno de los ataques de aquellos monstruos que se escondían en forma humana, atacó a una de las matriarcas estando ésta en cinta.
La mordedura fue terrible pero la fortaleza de la mujer logró que no perdiesen la vida ni ella, ni el bebé.
Aquella criatura que nació, con el tiempo desarroyó extrañas habilidades. Veía personas que no estaban ahí, escuchaba los llantos de aquellas famílias que aún no habían llegado a perder a sus queridos... Y por las noches sentía los lamentos como própios.
Aquella muchacha aprendió a callar las voces, pero no fue algo sencillo. Y con el tiempo, y tras varios incidentes parecidos, entendieron cual era la causa del problema. Trataron de encontrar una cura, una solución, pero al igual que la licantropía, este paso era irreversible.
Todas las mujeres que eran mordidas por un alfa, terminaban bajo los mismos síntomas.
Pero había mucho más.
Tras la mordedura y cobrarse la primera vida, en sus cuerpos aparecían unas extrañas marcas. Éstas crecían como si tuvieran vida propia a medida que las cazadoras eliminaban más criaturas
Cuanto más tiempo pasaba tras la aparición de aquellas marcas, más perdían la cabeza. La sed de sangre y ansias de continuar la caza no hacía más que ir en aumento hasta consumirlas.
Por ello toda cazadora que había sido mordida terminaba quitándose la vida. No por honor, no por miedo a transformarse en algo que despreciaban.
Temían perder aquello que les hacía diferentes de las bestias que cazaban: su humanidad.
El más claro ejemplo de dualidad humana. Normalmente es sociable y agradable, no cuesta relacionarse con ella. Pero en el momento en el que se enfada, como ocurre con la mayoría de personas, puede ser muy cabrona, llegando a perderse en su propia oscuridad.
Podrían considerarse daños colaterales de haber estado expuesta a duros entrenamientos desde pequeña.
Es muy cabezota y si se propone algo no para hasta que lo consigue.
Luchadora nata en todos los aspectos.
Tienden a infravalorarse por su edad y porque a veces se siente poca cosa, pero tiene una fortaleza física y mental admirable.
Era una buena recluta, eficiente y letal, que nunca temía ensuciarse las manos si era necesario.
No deja de ser una adolescente de 16 años que tiende a perder el control de las cosas más absurdas y preocuparse por tonterías.
Bastante soñadora y un poco coqueta.
Quiere a su hermano sobre todas las cosas. Aunque le encanta pincharle y parece que siempre están discutiendo, es su mayor debilidad y por él haría cualquier cosa.
Se tomaba muy en serio las misiones como cazadora. Solía anteponerlas a todo lo demás, hasta que se encontró con la decisión más difícil de su vida.
Pese a lo ocurrido, nunca le ha echado en cara a su hermano lo que pasó.
Como banshee es bastante inexperta. No sabe bien cómo controlar y mucho menos cómo sacarle beneficio.
Aún se asusta cuando ve de repente a alguien que los demás no o empieza a escuchar sonidos y voces de la nada.




